El grounding o earthing, es un anglicismo más para denominar la acción de andar descalzos por la arena, sobre la tierra, el césped, o incluso por el suelo de casa si nos falta tiempo. Se trata de una práctica cada vez más frecuente con posibles beneficios.
La recomendación general es practicar grounding entre 20 y 30 minutos diarios para obtener beneficios óptimos. Si no puedes hacerlo todos los días, intenta dedicarle al menos 2 o 3 días a la semana.
Según los especialistas, la clave del grounding está en que el organismo es un conductor de electricidad. Nuestro cuerpo está cargado positivamente y la tierra tiene carga negativa. Cuando la piel desnuda toca el suelo, el cuerpo descarga la energía electroestática que acumula. Además, absorbe los iones cargados negativamente de la tierra, logrando el equilibrio con el exceso de iones positivos.
El grounding o earthing es una práctica que consiste en conectar el cuerpo humano directamente con la superficie de la tierra, ya sea a través de caminar descalzo sobre tierra, arena, hierba o césped (también puede ser abrazando un árbol). La base científica de la técnica del grounding reside en el intercambio de electrones de la tierra al cuerpo humano ayudando a neutralizar los radicales libres y reducir el estrés oxidativo. Los electrones libres de la tierra actúan como antioxidantes neutralizándolos. Los radicales libres son uno de los responsables de la inflamación, y esto, especialmente en personas con artritis, enfermedades cardiovasculares o problemas autoinmunitarios. El grounding puede disminuir los marcadores de la inflamación crónica, mejora el equilibrio mental, al mejorar el cortisol, la hormona clave del estrés; también fomenta un estado de equilibrio mental o mind balance (Mindfulness). Este estado de calma reduce los niveles de ansiedad, lo que mejora la concentración y favorece el bienestar general. Mejora la calidad del sueño, ayuda a sincronizar los ritmos circadianos, para un sueño más reparador. Estudios demuestran que las personas que practican este hábito antes de acostarse tienen menos despertares nocturnos y una mayor sensación de haber descansado al momento de despertar.
En resumen, el grounding:
Mundialmente existen debates a favor y en contra de la técnica. En lo que sí concuerdan los autores de los estudios sobre el grounding a la fecha, es que practicarlo JAMÁS produce efectos colaterales (malos).
“En cada paseo por la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca” (John Muir).
La información que antecede es de carácter educativo y no reemplaza la consulta con el profesional de la salud.