Las consultas odontológicas son esenciales dentro del cuidado de la salud, ya que permiten identificar de manera temprana distintas patologías que afectan los dientes y que pueden provocar no solo problemas locales, sino también repercusiones en otras partes del organismo.
Los dientes cumplen funciones clave en la masticación de los alimentos, en la apariencia estética y en la correcta articulación del habla. Por su parte, los tejidos periodontales son los encargados de brindar soporte a las piezas dentarias dentro del hueso maxilar.
Cuando la enfermedad periodontal no es detectada ni tratada a tiempo, se convierte en una de las principales causas de la pérdida dentaria y puede originar diversas complicaciones. En algunos casos, estas pueden ser graves, ya que la entrada de bacterias al torrente sanguíneo favorece el desarrollo de infecciones cardiovasculares y la fijación de microorganismos en las placas ateromatosas de los vasos sanguíneos, incrementando el riesgo de enfermedades cardíacas.
El tabaquismo también tiene un impacto negativo significativo sobre los tejidos periodontales. En personas fumadoras, la placa bacteriana se adhiere con mayor facilidad y resulta más difícil de remover debido al alquitrán presente en el humo del cigarrillo. Además, el consumo de tabaco altera el pH de la cavidad oral, aumentando su acidez y favoreciendo la proliferación de microorganismos que dañan aún más los tejidos de sostén dental.
Las infecciones periodontales sin tratamiento adecuado pueden generar consecuencias severas en pacientes diabéticos y en mujeres embarazadas. En el caso de la diabetes, las sustancias liberadas por las bacterias presentes en las infecciones periodontales pueden interferir con la acción de la insulina. Durante el embarazo, la enfermedad periodontal no tratada se asocia con partos prematuros y con el nacimiento de bebés de bajo peso, situaciones comparables a las observadas en madres fumadoras o con consumo excesivo de alcohol.
De acuerdo con lo anterior, es importante mantener una correcta higiene bucal y realizar controles odontológicos periódicos, ya que estas acciones no solo previenen enfermedades orales, sino que también contribuyen a reducir el riesgo de patologías sistémicas.
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La información que antecede es de carácter educativo y no reemplaza la consulta con el profesional.