La diabetes es una enfermedad crónica que se presenta cuando el cuerpo no puede regular adecuadamente los niveles de glucosa (azúcar) en sangre. Esta alteración puede deberse a una producción insuficiente de insulina —una hormona producida por el páncreas— o a una resistencia del cuerpo a su acción. Si no se controla adecuadamente, la diabetes puede causar serias complicaciones en órganos vitales como el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.
Tipos de diabetes
Existen varios tipos de diabetes, siendo los más comunes los siguientes:
- Diabetes tipo 1: Es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico destruye las células del páncreas que producen insulina. Generalmente aparece en la infancia o adolescencia, y las personas con este tipo necesitan insulina de por vida.
- Diabetes tipo 2: Es la forma más común. El cuerpo no usa bien la insulina o no produce suficiente. Suele desarrollarse en adultos mayores, pero cada vez es más frecuente en jóvenes y adolescentes debido al estilo de vida sedentario y la mala alimentación.
- Diabetes gestacional: Aparece durante el embarazo y, aunque suele desaparecer después del parto, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 incluyen:
- Sobrepeso u obesidad
- Alimentación poco saludable
- Falta de actividad física
- Antecedentes familiares de diabetes
- Hipertensión arterial
- Colesterol elevado
- Edad mayor a 45 años
En el caso de la diabetes tipo 1, los factores genéticos y autoinmunes juegan un papel más importante.
Síntomas comunes
En sus etapas iniciales, especialmente en la diabetes tipo 2, la enfermedad puede no presentar síntomas. Cuando aparecen, los más frecuentes son:
- Aumento de la sed y el hambre
- Necesidad frecuente de orinar
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Fatiga
- Visión borrosa
- Infecciones frecuentes en piel o encías
- Heridas que tardan en sanar
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre, como la glucosa en ayunas o la prueba de hemoglobina A1c. Un resultado por encima de los valores normales indica la necesidad de iniciar tratamiento y seguimiento médico.
El tratamiento varía según el tipo de diabetes, pero en general incluye:
- Cambios en la alimentación
- Ejercicio físico regular
- Control del peso corporal
- Medicación oral o insulina, según lo indique el médico
- Monitoreo frecuente de los niveles de glucosa
Prevención y control
Aunque la diabetes tipo 1 no puede prevenirse, la diabetes tipo 2 sí. Adoptar un estilo de vida saludable es clave para prevenirla y también para controlar la enfermedad una vez diagnosticada. Comer de forma equilibrada, evitar el exceso de azúcares y grasas, mantenerse activo y realizar controles médicos periódicos son fundamentales.
Para conocer más sobre el tema, te invitamos a escuchar la siguiente entrevista (enlace)
La información que antecede es de carácter informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.