La diabetes es una enfermedad crónica que se presenta cuando el cuerpo no puede regular adecuadamente los niveles de glucosa (azúcar) en sangre. Esta alteración puede deberse a una producción insuficiente de insulina —una hormona producida por el páncreas— o a una resistencia del cuerpo a su acción. Si no se controla adecuadamente, la diabetes puede causar serias complicaciones en órganos vitales como el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.
Tipos de diabetes
Existen varios tipos de diabetes, siendo los más comunes los siguientes:
Factores de riesgo
Los factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 incluyen:
En el caso de la diabetes tipo 1, los factores genéticos y autoinmunes juegan un papel más importante.
Síntomas comunes
En sus etapas iniciales, especialmente en la diabetes tipo 2, la enfermedad puede no presentar síntomas. Cuando aparecen, los más frecuentes son:
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre, como la glucosa en ayunas o la prueba de hemoglobina A1c. Un resultado por encima de los valores normales indica la necesidad de iniciar tratamiento y seguimiento médico.
El tratamiento varía según el tipo de diabetes, pero en general incluye:
Prevención y control
Aunque la diabetes tipo 1 no puede prevenirse, la diabetes tipo 2 sí. Adoptar un estilo de vida saludable es clave para prevenirla y también para controlar la enfermedad una vez diagnosticada. Comer de forma equilibrada, evitar el exceso de azúcares y grasas, mantenerse activo y realizar controles médicos periódicos son fundamentales.
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La información que antecede es de carácter informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.