Cuando se habla de prevención y detección temprana del cáncer de mama, es frecuente escuchar dos estudios: la mamografía y la ecografía mamaria. Aunque ambos permiten obtener imágenes de las mamas, no cumplen exactamente la misma función ni deben utilizarse indistintamente.
Conocer para qué sirve cada estudio ayuda a comprender las recomendaciones de los equipos de salud y a realizar los controles adecuados en cada etapa de la vida.
¿Qué es una mamografía?
La mamografía es un estudio de diagnóstico por imágenes que utiliza rayos X para obtener imágenes de las mamas. Permite identificar alteraciones que pueden ser muy pequeñas y que todavía no se pueden palpar ni producen síntomas.
Según el Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama, la mamografía es el método de tamizaje recomendado para la población de riesgo promedio. Es decir, es el estudio utilizado para buscar signos de cáncer de mama en personas que no presentan síntomas y que no tienen antecedentes personales o familiares relevantes.
Por esta razón, la mamografía tiene un papel central en las estrategias de detección temprana del cáncer de mama.
¿A quiénes se recomienda la mamografía como tamizaje?
El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama establece como población objetivo del tamizaje a las mujeres de 50 a 69 años, asintomáticas y sin antecedentes personales ni familiares de cáncer de mama.
Para este grupo, se recomienda realizar una mamografía al menos cada dos años. Algunas páginas informativas oficiales del Ministerio de Salud expresan el intervalo como “cada uno o dos años”; la guía programática del PNCM establece como recomendación al menos una mamografía de tamizaje cada dos años.
Esto no significa que una mujer menor de 50 años o mayor de 69 no pueda necesitar una mamografía. Fuera de la población objetivo del tamizaje poblacional, la conveniencia del estudio debe definirse con el equipo de salud, considerando la edad, los antecedentes y los factores de riesgo individuales.
Las personas con antecedentes personales de cáncer de mama, enfermedades preneoplásicas, radioterapia previa en el tórax o antecedentes familiares relevantes también requieren una evaluación individualizada.
¿Qué es una ecografía mamaria?
La ecografía mamaria utiliza ondas de ultrasonido para producir imágenes del tejido mamario. A diferencia de la mamografía, no utiliza radiación ionizante.
Es un estudio que puede aportar información complementaria y que tiene un papel importante en la evaluación diagnóstica de determinadas alteraciones mamarias. El Instituto Nacional del Cáncer considera a la ecografía mamaria un complemento diagnóstico de la mamografía y destaca la importancia de que sea realizada por profesionales adecuadamente capacitados.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental: la ecografía no es el estudio de tamizaje poblacional para mujeres de riesgo promedio.
El PNCM señala expresamente que la ecografía no debe utilizarse como práctica de tamizaje sistemático en la población general ni como sustituto de una mamografía de calidad.
Entonces, ¿mamografía o ecografía?
La respuesta depende del motivo por el cual se solicita el estudio.
En una mujer asintomática de 50 a 69 años, sin antecedentes personales ni familiares y con riesgo promedio, la estrategia de tamizaje recomendada por el PNCM es la mamografía.
La ecografía puede indicarse como estudio complementario cuando la evaluación clínica o la mamografía requieren información adicional. También puede formar parte del proceso de diagnóstico ante determinados hallazgos o síntomas.
Por eso, una ecografía mamaria no debe entenderse como un reemplazo de la mamografía cuando esta última está indicada.
Los estudios cumplen funciones diferentes y, en determinadas situaciones, pueden complementarse.
¿Qué ocurre si la mamografía encuentra algo?
Una mamografía puede mostrar una imagen que requiera una evaluación adicional. Esto no significa automáticamente que exista cáncer.
En determinadas situaciones pueden solicitarse nuevas imágenes, entre ellas proyecciones mamográficas adicionales o una ecografía mamaria. El sistema BI-RADS se utiliza para clasificar los hallazgos de los estudios por imágenes y orientar la conducta posterior. Por ejemplo, un resultado BI-RADS 0 significa que el estudio no es concluyente y que se necesitan imágenes adicionales para poder realizar una interpretación adecuada.
Si un estudio de imágenes o el examen clínico detecta una lesión sospechosa, el equipo médico puede indicar otros procedimientos diagnósticos, incluida una biopsia cuando corresponda. La biopsia es el procedimiento que permite estudiar una muestra de tejido para determinar si existen células cancerosas.
Por eso, recibir una indicación de estudios complementarios no equivale a tener un diagnóstico de cáncer.
¿La mamografía es segura?
La mamografía utiliza una dosis baja de radiación y los programas nacionales de calidad ponen especial énfasis en que el estudio se realice con equipos adecuados, controles de calidad, personal capacitado y medidas de protección radiológica.
Durante el estudio, la mama debe ser posicionada y comprimida durante unos segundos para obtener imágenes de calidad. La compresión puede resultar incómoda para algunas personas, pero es necesaria para mejorar la calidad de las imágenes y favorecer una adecuada evaluación.
Ante situaciones particulares, como embarazo, lactancia, antecedentes de cirugías mamarias o implantes, es importante informar al personal de salud antes del estudio para que pueda indicar la conducta correspondiente.
¿Qué pasa si tengo un síntoma?
La estrategia de tamizaje está pensada para personas que no presentan síntomas. Si aparece un nódulo, una secreción por el pezón, una retracción, un cambio en la piel, una modificación reciente del tamaño o forma de la mama u otra alteración, no hay que esperar al próximo control programado.
En esos casos, corresponde realizar una consulta médica para que el profesional determine qué evaluación es necesaria. Dependiendo de la edad, los síntomas, los antecedentes y los hallazgos del examen físico, podrá solicitar mamografía, ecografía u otros estudios.
Es importante recordar que la mayoría de los cambios mamarios no necesariamente corresponden a cáncer, pero deben ser evaluados.
La importancia de realizar estudios de calidad
La detección temprana no depende solamente de hacerse un estudio, sino también de que el proceso diagnóstico sea de calidad.
El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama cuenta con estándares para los servicios de diagnóstico mamario que contemplan aspectos como el equipamiento, la calidad de las imágenes, la capacitación del personal, la protección radiológica, la organización del servicio y la seguridad de las personas atendidas. Estos estándares abarcan tanto la mamografía como la ecografía mamaria.
Un estudio indicado para cada necesidad
La mamografía y la ecografía mamaria no compiten entre sí: cumplen funciones diferentes.
La mamografía es el estudio de elección para el tamizaje poblacional del cáncer de mama en mujeres de 50 a 69 años con riesgo promedio, sin síntomas y sin antecedentes personales ni familiares. De igual manera, tu médico puede indicarte este estudio a partir de 35 o cuando lo considere conveniente.
La ecografía mamaria es una herramienta diagnóstica complementaria, cuya indicación depende de la evaluación clínica y de los hallazgos de otros estudios. No se recomienda realizarla sistemáticamente como sustituto de la mamografía en la población general.
Por eso, más estudios no siempre significa mejores controles. Lo importante es realizar el estudio adecuado, en el momento adecuado y según las características de cada persona.
Si tenés dudas sobre qué control corresponde en tu caso, consultá con tu equipo de salud. Mantener los controles al día y seguir las recomendaciones profesionales es una de las principales herramientas para favorecer la detección temprana del cáncer de mama.
La información publicada es de carácter educativo y no reemplaza la consulta con el profesional de la salud.