Cepillarse los dientes no sirve solo para tener una sonrisa más blanca o un aliento agradable. También es muy importante para cuidar la salud. Al cepillarte, eliminás la placa dental, que es una capa de bacterias que se pega a los dientes. Si no se quita, puede causar caries, problemas en las encías y, con el tiempo, la pérdida de dientes.
Ya sabemos por qué es importante el cepillado. Ahora vamos a explicar cómo hacerlo de manera correcta.
Así como para cualquier tarea se necesitan los elementos adecuados, para la higiene bucal también es importante usar los productos correctos.
Lo más recomendable es usar un cepillo con cerdas suaves, ya que los cepillos duros pueden dañar las encías y el esmalte dental. El cepillo debe ser cómodo para la mano y tener una cabeza pequeña que permita llegar a todos los dientes.
Los cepillos eléctricos también son una buena opción, especialmente para quienes tienen dificultad para mantener una rutina de cepillado.
Con el uso, las cerdas del cepillo se desgastan y pierden efectividad. Por eso, se aconseja cambiarlo cada 3 o 4 meses, o antes si las cerdas están abiertas o deformadas.
Después de cada uso, es importante enjuagar bien el cepillo y guardarlo en posición vertical, sin taparlo, para que se seque correctamente y evitar la acumulación de bacterias.
La pasta dental debe contener flúor, ya que este componente ayuda a eliminar la placa y a fortalecer los dientes. Existen muchas variedades de pastas dentales para diferentes necesidades, como caries, sensibilidad o problemas de encías. Ante dudas, lo mejor es consultar con un profesional.
El hilo dental es tan importante como el cepillado. Permite limpiar los espacios entre los dientes donde el cepillo no llega. Se recomienda usarlo con suavidad, preferentemente antes del cepillado, y pasar por todos los espacios dentales sin lastimar las encías.
Para lograr una limpieza eficaz, tené en cuenta estos pasos:
La información que antecede es de carácter educativo y no reemplaza la consulta con el profesional.