El acceso a métodos anticonceptivos es un derecho fundamental para la salud sexual y reproductiva. En Argentina, existen múltiples opciones anticonceptivas que permiten a las personas decidir si desean tener hijos, cuándo y cuántos, además de prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS). Contar con información clara y confiable es clave para tomar decisiones responsables y acordes a cada etapa de la vida.
Los métodos anticonceptivos son prácticas, dispositivos o medicamentos que previenen embarazos no intencionales. Algunos también protegen contra las infecciones de transmisión sexual. No existe un método “mejor” que otro de forma universal: la elección depende de factores como la edad, el estado de salud, el deseo reproductivo, la frecuencia de las relaciones sexuales y las preferencias personales.
Son los únicos que previenen tanto el embarazo como las ITS.
Su efectividad depende en gran parte del uso correcto y constante.
Actúan regulando las hormonas para evitar la ovulación.
Son altamente efectivos si se usan correctamente, pero no protegen contra ITS, por lo que se recomienda combinarlos con preservativo.
Se colocan en el útero por un profesional de la salud.
Son métodos seguros, reversibles y de larga duración.
Son métodos permanentes.
No afectan el deseo sexual ni las hormonas, pero se recomiendan solo cuando no se desean futuros embarazos.
Conocida como la “pastilla del día después”, se utiliza tras una relación sexual sin protección o ante una falla del método habitual. No es abortiva ni debe usarse como método regular.
En Argentina, los métodos anticonceptivos pueden obtenerse de forma gratuita en hospitales y centros de salud públicos. También están disponibles en obras sociales, y prepagas. El sistema de salud promueve el acceso sin discriminación, garantizando confidencialidad y asesoramiento profesional.
Es importante destacar que adolescentes y personas adultas pueden acceder a anticonceptivos sin necesidad de autorización de terceros, lo que refuerza el derecho a la autonomía corporal.
Consultar con un/a profesional de la salud permite elegir el método más adecuado según las necesidades individuales, despejar dudas y realizar controles periódicos. Además, la educación sexual integral es una herramienta clave para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual.
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La información que antecede es de carácter educativo y no reemplaza la consulta con el profesional.